(Son muertos en vida).
No va a ser nada agradable, cuando todos se preparan para las Fiestas Tradicionales de fin de año, hablar de lo que vimos (una vez más) en visita que nuestras cuñadas y sobrinas hicieron al Hogar San Francisco, de una ciudad geográfica que no quiero nombrar, como actividad extra-programática de la Gran Logia do Brasil. Allí vivimos la tristeza de ver un centenar de ancianos de edades olvidadas. Todos esos cuerpos y almas mutiladas por la edad trabajaron por y en la construcción de la modernidad de su país y de la riqueza de los siempre pocos privilegiados. Más gracias al cariño, devoción, espíritu extraordinario de solidariedad en un marco infinito de fraternidad de la Sra. presidente y de funcionarios esas viejas personas pueden dormir bajo un techo, comer como humanos, vestirse para el frío y el calor y esperar la muerte como si ya estuvieran muertos.
No me imagino a aprendices de antropólogos o psicólogos freudianos dar nombre aritméticos a los años que aquellos ancianos señores vivieron: tercera edad sería una idiotez; cuarta edad sería darle finitud imbecil a sus existencias, quinta o centenaria edad sería más próximo de la realidad, pues los meses, días que vivieron al lado de sus hijos y otros familiares los tienen clavados en sus rostros marchitos y mirada fúnebre. Aún esperan la visita de los seres que amaron y dejaron de amarlos. ¿Todos los visitantes, HH., cuñadas y sobrinos, nos preguntamos silenciosamente ¿Y dónde están los hijos y nietos, sobrinos y otros a quienes ellos, un día besaron y enseñaron ternura y amor a los semejantes y a su Patria? Otra pregunta sin respuesta corrió por la inteligencia de los que estábamos allí:¿Como pueden Honorables Sres. diputados, senadores, presidentes, ministros y otras cosas darse a final de año rápido y urgente reajuste de sueldos de 65% o más (obviamente inmerecidos)? ¿No podrían renunciar a 1% de sus extraterrestres privilegios para darlo a esas Casas de Ancianos, ya que ellos entregaron sus vidas, salud, fuerza física y mental y votos para el futuro de la sociedad, también en la educación de hijos y nietos presentar un Proyecto de Ley obligatoria DECLARANDO QUE TODOS LOS REFUGIOS DE ANCIANOS SEAN COSTEADOS, TOTALMENTE, A CUENTA DEL PRESUPUESTO DE LA NACION y así poner fin al desfile infinito solicitando limosnas y disminuir el sufrimientos de los administradores del dolor? ¿Como se puede dejar que esos Seres, sin dientes, con cataratas, reumatismos artrósicos deformantes, amnesias graves, coreatetosis geriátricas, cánceres prostáticos e otros problemas gravísimos, propios de la edad sembrados en esos cuerpos agotados y derrotados, abandonen la vida sin el reconocimiento de sus hijos y ciudadanos? Por fin: ¿dónde está la acción solidaria de sindicatos y colegios de odontólogos, médicos, geriatras, neurólogos, traumatólogos y oftalmólogos, etc. etc. que nos imaginamos fueron formados en la civilización que se confiesa cristiana y democrática que no dispongan de una miserable horita, por mes o año, para atender a esos individuos que, mas temprano que tarde, serán iguales a ellos (el mañana es hoy decía Isaac Asimov) cuando se acabe la fuerza vital para continuar sus profesiones? No es difícil ser un Ser Humano solidario y fraterno; no es fácil amar sin fronteras cuando se tiene ese modelo político-económico-cultural-religioso tan asimétrico que no respeta los niños (hombres del futuro) ni los viejos (hombres del ayer).
Vemos que Presidentes y Presidentas gozan de 80 o menos reconocimiento de sus ciudadanos: más, que hicieron para secar las lágrimas de los ojos secos de tanto mirar las puertas por donde podrían entrar hijos, nietos, sobrinos, amigos y profesionales con corazones y conciencias: la realidad está ahí en la soledad de los asilos, en la pobreza de las escuelas públicas, en la miserables pensiones de los casi jubilados de injusticias y justicias tuertas. Gobernar, para nosotros los masones, es crear, construir la Paz Social y ese fenómeno humano se hace mirando la triste realidad de un mundo que camina para su destrucción material y moral.
Ya dije no era una noticia apta para quienes se preparan a comer langostas y tomar champagne francés, dar regalos para calentar el comercio y, los pocos preparar los labios y pechos para dar besos de amor a quienes amamos hoy para que no nos olviden mañana.
Ya que voy a trabajar en otro planeta durante dos meses de enero y febrero les dejo deseos de felices días para revisar vuestras conciencias, así como lo hago voluntariamente.
Les entrego un presente que escribió Antonio Machado:
“Todo pasa y todo queda,/pero lo nuestro es pasar,/pasar haciendo caminos, / caminos sobre el mar./ Nunca perseguí la gloria,/ ni dejar en la memoria/ de los hombres mi canción;/ yo amo los mundos sutiles,/ ingravidos y gentiles,/como pompas de jabón…Caminante, son tus huellas/ el camino y nada más;/caminante, no hay camino,/se hace camino al andar” Es todo: besos y abrazos para los y las que amo.