A poca distancia de nuestra geografía un artista de circo y comediante en programas de televisión, fue elegido con más de un millón de votos para representar en la Cámara de Diputados una gran y tal vez importante ciudad latino-indo-americana. Voces piadosas de sectores conservadores, defensores de la dignidad e inteligencia legislativa, con rubor indignado se expresaron contra de esta payasada. Otros grupos de izquierda, tradicionalmente divididos en una galaxia de corrientes de las más circenses pseudo- ideologías se aliaron con los derechistas para defender lo indefendible: la pureza clautral y franciscana del Poder Legislativo: un payaso no puede sentarse con intelectuales de las Ciencias Políticas, no puede compartir el mismo ambiente de nobles doctores del derecho civil y no se si del criminal. Otros, aquellos que siempre están en el centro sexual de las ideas, dieron entrevistas para radios, diarios y canales de televisión pidiendo pruebas de que el payaso elegido es alfabetizado, pues si es ignorantes de la alta literatura, ciencias (in)exactas, misterios místicos de la historia mundial, caprichos geográficos, descubrimientos de la neurociencia, declaraciones de paz y guerra entre palestinos y judíos, maniobras y estertores de muerte de la diplomacia yanqui, obviamente no puede ir a hacer chistes en un lugar donde se dictan las leyes para acabar con la injusticia de los que no tienen un techo para hacer dormir sus hijos y nietos con dignidad de seres humanos; no puede sugerir que la delincuencia es producto de la falta de ciencia y juicio administrativo en todo lo que se refiera a educación. A mi, un eterno mortal, muy amigo de hermanos vegetales no me sorprende un payaso en el Poder representando el 99% de la humanidad (todos somos payasos o nos hacen de payasos). Pero, recuerdo (querida Daniela) un pedazo de un consejo que don Quijote le da a Sancho (aquel de La Mancha que tenía en cuerpo y alma la imaginaria Dulcinea del Toboso; personajes increados por don Miguel de Cervantes Saavedra, en los verdes años de 1605 – si no me equivoco): “Has de saber que una viuda hermosa, moza, libre y rica, y, sobre todo desenfadada, se enamoró de un mozo motilón, rollizo y de buen tomo; alcanzólo a saber su mayor, y un día dijo a la buena viuda, por vía de fraternal reprehensión ‘_¿Maravillado estoy, señora, y no sin mucha causa, de una mujer tan principal, tan hermosa y tan rica como vuestra merced se haya enamorado de un hombre tan soez, tan bajo y tan idiota como fulano, habiendo en esta casa tantos maestros, tantos presentados y tantos teólogos, en quien vuestra merced pudiera escoger…?’ Mas ella le respondió con mucho donaire y desenvoltura: ‘_Vuestra merced, señor mio, está muy engañado, y piensa muy a lo antiguo si piensa que yo he escogió mal en fulano, por idiota que le parece; pues para lo que yo lo quiero, tanta filosofía sabe, y mas, que Aristóteles’. (A buen entendedor pocas palabras).
Como extranjero en la tierra de los alienados pienso con Platón que en su Tratado “Las Leyes” recomienda que las “cosas serias hay que estudiarlas en serio, y las que no los son, no; que la divinidad, por su naturaleza. Merece toda nuestra bienaventurada seriedad y que el hombre, como dijimos anteriormente, es como un juguete ideado por el dios…De ahí que todo hombre y toda mujer deben ser consecuentes con esta condición y pasar su vida jugando a los juegos más hermosas que pueda haber…Me imagino que Platón se refería al juego de las elecciones en un modelo circense que parodia a la democracia griega, mas que es inspirada por la Divinidad. ¿Si Dios quiere un payaso de diputado quienes somos nosotros para discutir? ¡Ojalá! que ese payaso no sea como el de la Opera de Leoncavallo, que es traicionado por la belleza, astucia, inteligencia perversa de los muchos Arlequines que tienen millones de años de experiencia de cómo hacernos comulgar con inmensas ruedas de carreta.
Como extranjero en la tierra de los alienados pienso con Platón que en su Tratado “Las Leyes” recomienda que las “cosas serias hay que estudiarlas en serio, y las que no los son, no; que la divinidad, por su naturaleza. Merece toda nuestra bienaventurada seriedad y que el hombre, como dijimos anteriormente, es como un juguete ideado por el dios…De ahí que todo hombre y toda mujer deben ser consecuentes con esta condición y pasar su vida jugando a los juegos más hermosas que pueda haber…Me imagino que Platón se refería al juego de las elecciones en un modelo circense que parodia a la democracia griega, mas que es inspirada por la Divinidad. ¿Si Dios quiere un payaso de diputado quienes somos nosotros para discutir? ¡Ojalá! que ese payaso no sea como el de la Opera de Leoncavallo, que es traicionado por la belleza, astucia, inteligencia perversa de los muchos Arlequines que tienen millones de años de experiencia de cómo hacernos comulgar con inmensas ruedas de carreta.
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