segunda-feira, 21 de maio de 2012


VIDA CORTA A LOS TORTURADORES
En todo hombre existe un Quintín El Aventurero algunos, recogidos en sus santuarios, solitarios y olvidados; anónimas sombras arropadas en húmeda vanidad, pensando que escribo con amargura y rencor. Vana acusación: antes de nacer ya era romántico viajero por los universos del alma, espacios desconocidos de quienes no tienen imaginación.
 Durante la estación de lluvias y sus hijos los fríos quedo colgado de los senos de las nubes esperando que la primavera vista de nuevo su cuerpo desnudo con rosas bien rojas y amapolas coloradas que cubran su soñada y poética pelvis ¿Puede un hombre así, ser un pesimista amargado y solitario?
 Las noches invernales son mi almohada para soñar en tiempos de calor humano. Aprovecho las escarchas dejadas por las hienas del opus dei para sembrar risas, poemas y besos en vientres perfumados de tantas hembras victimas del satánico odio de aquellos que jamás fueron amados ni menos respetados por sus fetos e hijos. Entonces, apenas hago lo que Miguel de Cervantes  Saavedra hizo desde la cárcel: escribir mi propio Quijote Sin Mancha.
Pido perdón por no perdonar carrascos que se bañaron en la sangre de miles de héroes rebeldes que no se hincaron delante de ese dios con pie de barro, tirano traidor, perjuro y hermafrodita moral aún renegado en la loca geografía de mi Patria (aún prisionera de la sífilis nazista-fascista-franquista).
Cuando se tiene el coraje de escribir sin miedo de volver a sufrir torturas y exilios, es porque se es muy hombre, muy mujer o muy decidido a ser intolerante con toda absurda intolerancia propia de Sanchos Panzas pos-modernos, teleguiados como títeres sin alma desde las cuevas donde se esconden generales maricones, con miedo de la fuerza idealista de poetas, cantores de cabaret, danzarinas desnudas en la larga playa de mi Chile que grita por libertad de verdad.
En la vida revolucionaria del que quiere ver salir el sol de la libertad por la ventana del cielo hay un gitano, un indio, un panadero, un campesino, una lechera, una madre cantando besos en los cuerpos de sus amantes e hijos asesinados por la maldad aristocrática de atrasados y putrefactos homus non erectus.
 Escribir con desprecio a esos uniformados de fanatismo, huérfanos de independencia moral es virtud que el Criador de Universos conocidos y desconocidos da a quienes son amantes espirituales y corporales de la Igualdad.
No escribir la historia de la maldad es mentirse, despreciarse y anonimarse. Permitir que torturadores y asesinos de las Ideologías Progresistas ocupen el espacio social que corresponde a quienes construyen futuros de paz es pecado sin perdón.
Sabemos que los paraísos están adornados de revolucionarios, como aquel Hijo del Carpintero de Nazaret, de Espartaco crucificado a lo largo y ancho de la Vía Apia junto a miles de esclavos rebelados; otros quemados por descubrir que giramos en torno al sol; que las aguas del mar no caen en precipicios infernales; de miles de hombres bien hombres que quisieron una América Libre de coronados parásitas; de intelectuales que trabajaron a la luz de los días por Educación Laica, Gratuita y Humanista; de socialistas que jamás torturaron fascista; de masones que entendieron que ser Libre y de Buenas Costumbres es ser contrario a la esclavitud de los mercados. Allí desde el Gran Taller Celestial nuestros hermanos observan y nos esperan para nos punir o premiarnos.
No llenamos nuestros rostros con ríos de lágrimas, pues estas se transformaron en perlas cuando éramos torturados y en puñales que atravesaron y atravesarán las conciencias (si las tienen) de quienes crearon el dolor y la muerte y de quienes teniendo en sus manos los instrumentos para borrar las injusticias fratricidas, las mantuvieron y aún perfeccionaron.
Prometí denunciar la tortura, el fanatismo enfermizo de los dogmáticos de turno hasta el día final de mis días. Más con optimismo, con ese mismo optimismo que Allende prometió segundos antes del martirio: por las largas avenidas de la Patria desfilarán los nuevos hombres que construirán la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Los enemigos de estos sueños tienen la palabra que jamás les será negada…

Pablo Ballesteros