sexta-feira, 25 de março de 2011

LAS HOJAS DEL ARBOL DEL DIA A DIA

(Ensayo de un cuento jamás acabado)

Era un hombre cansado. Cargaba en su piel toda la creación de las tristezas. Estaba vulnerable y por eso sentía que le empujaban la espalda esas diosas de cuerpos imaginados: Las Horas, creadas en el vientre imaginativo de Hesíodo, magnífico mago de la vieja e inventada y desaparecida Grecia, hoy muerta en el esqueleto de una modernidad también moribunda. En su frente llena de sudor, perlas y caminos finitos nadaban, como propios orgasmos, los amores celestiales de Júpiter y Témis: Eunomia, Dice e Irene, disminuyendo un poco el peso de sus huesos. Se las imaginaba desnudas y ardientes amantes de todos los Luciferes inventados por hombres y medio-hombres, aquellos con miedo de vivir la vida en los cuartos donde verdades se transforman en mentiras o ilusiones, cuando se escriben pasiones pasajeras en los milímetros sagrados de la piel de mujeres condenadas en el desierto del sexo matrimonial. Serian estas vírgenes-madres las promesas del poético olvido de la parte oscura de su pasado y del cuchillo que hería el presente futuro?

Tal vez un hombre como yo, pensaba Antonio, no quiera olvidar las dulces traiciones y crucifixiones de tantos amores rotos, envejecidos de tantas infidelidades, más que le sirvieron de nave espacial para resucitarse para otras pasiones y morir viviendo en otros pechos.

Pensaba y pensaba en la cuadratura de la existencia humana, en cuanto la tierra giraba loca y redonda en triangulares relojes en cielos desconocidos. Era obligatoriamente un feliz pasajero del tiempo sin tiempo, que encontró detrás de árboles, como policías del aire, el calendario de hojas donde duendes del difícil amor con ternura escribieron los angelicales nombres de mujeres que lo dejaron anciano.

La geografía pasaba indiferente bajo sus pasos y el aire como eterno vagabundo sin cuerpo lo abrazaba como si fuera nube dispuesta a secar su llanto seco y anónimo. Estaba triste y solitario. Su tristeza y soledad caminaban juntos. Tal vez, debería apagar sus recuerdos, dejar un abismo negro o blanco entre él y la realidad de esas horas que como sirenas de montañas, en vez de llamarlo con sus truenos de besos y cantos alcohólicos, lo despedían para el paraíso de todos los amores insepultos.

Llegaba a este pueblecito con esperanzas de encontrar las preguntas que tenía para las dolorosas respuestas del último beso de Paula; de la española de ojos de abismo; de las pequeñas palabras de Sonia; de la rusa de ojos de flores silvestres; de la sonrisa de Maria, la brasileña de tenía en sus pupila azules la maternidad celestial de los mares terrestres; de Isadora la princesita turca que había escapado del harem paterno para abrazarlo a escondida del mundo geográfico; de Hortensia, la niña venezolana que lo había condenado al insomnio eterno; de Francisca, la peruana que con sus magias sexuales le había robado parte del alma y dejado medio muerto en la playa del dolor; de aquella gitanita sin nombre que conoció en Salamanca, embrujándolo con el jeroglífico de sus labios pegados a sus labios; de la señora Aurora que burlando la vigilancia de su esclerosado marido había encontrado de nuevo la juventud entre las sábanas del adulterio; de Jacinta, la campesina chilena que con sus dedos de ordeñadora de miel le había hecho beber la leche de sus senos; de todas as desconocidas que en las noches de los días sin sombra lo habían convertido en vampiro de amores..Esa montaña de recuerdos lo mataba. Quería volver al reloj del pasado, mas no era dueño del tiempo sin tiempo.

Cómo es terrible tener este pedazo de memoria eternamente acordándolo del insomnio de marinero sin mares? Por qué esos encuentros sexuales del pasado que ni siquiera fueron matrimonios, venían ahora que estaba cansado y triste, atormentarlo, gritando con calores de verdugo a decirle que seria un perpetuo solitario en soledad, triste en el vaso de las tristezas y apagado en la sombra de su cuarto si no encontraba luego un puerto femenino en donde atracar su pequeño barco lleno de tantas y tantas tiernas pesadillas? Ser eterno vagabundo alimentado de restos de frases sin sentido pronunciadas en tantas tormentas sufridas con novias y esposas propias y ajenas? No era justo. En el flaco horizonte del futuro estaría esperando la muerte y ahí seria tan libre como gorriones de invierno.

En fin, llegaba con todo ese rosario de pensamientos entretejidos de esperanzas de un pronto descanso a ese pueblecito de sombras y edades pre-históricas. Cuál era el nombre? No recordaba de haberle preguntado al chofer del bus destartalado que porfiando en no jubilarse mientras pudiera comer caminos de tierra. No hacía diferencia. Podía ser Stalingrado, Paris, Madrid, Caracas, Santiago, Buenos Aires o el infierno. La gente era la misma. Diferentes estaturas, pieles de maravillosos arco iris raciales, cabellos iguales a selvas de luces y sombras, idiomas parecidos a dialectos escuchados y no aprendidos, miradas desconfiadas, propias de gente civilizada enemigas de todo ateismo divino.

Como en toda la geografía occidental, quien mandaba en el pueblo era el señor cura. El alcalde no existía, aunque estuviera vivo y recibiendo sueldos inmerecidos más pagaba los diezmos religiosamente y simplemente por eso tenía asegurado un lugar en el infierno. Esa humanidad humana no le interesaba para nada. Buscaba el silencio del descanso después de tantas batallas perdidas y guerras ganadas.

Llegó a pensión (todo pueblo ignorado tenía una pensión en algún rincón) El Gorrión. La dueña o lo que fuera, gorda y alegre, lo hizo firmar en el cuaderno casi vacío. Grabó su propio apellido: Antonio Caballero. Le entregaron una llave parecida a pieza arqueológica y candidata a museo. Abrió el cuarto y vio por la ventana con un vidrio roto como carie del paisaje, todo el universo resumido en una plaza que le contarían miles de historia de imperfectos amores campesinos, bucólicos y repetidos como cuentos de niños. Más dejaría para otro día esa conversación con los troncos de los centenarios árboles en donde se empujaron los enamorados, escondidos de la guadaña de las tías solteronas y de las madres cansadas de parir. Ahora voy a dejar mi cuerpo en esta cama de fierro y permitir que mi alma (si es que aún tengo alma) invada el territorio de algún amor inexistente. Mañana voy a despertar e continuaré muriendo…

quinta-feira, 24 de março de 2011

Quien debe escribir la historia

QUIEN DEBE CONSTRUIR LA HISTORIA?



(Sólo para soñadores y enamorados)



Fritjof Capra, uno de los más claros pensadores, físico y teórico de sistemas piensa que debemos repensar la vida en su complejidad, analizando las estructuras conceptuales de la inmensa dimensión biológica, cognitiva y social. Pero cómo hacerlo si no nos dan las herramientas de análise ni nuestras Autoridades no nos permiten discutir los fenómenos políticos y religiosos, como si fueran tabú que en vez de dar cultura para unir nos darían elementos para matarnos. Instituciones clásicas tradicionales han renunciado a reflexionar sobre el futuro y han anclado en la historia, en la simple especulación, sin criticar los hechos globales y locales. Poéticamente, ya que la historia, según Italo Mereu no es confiable y grande mayoría de nuestros semejantes (o parecidos) no aceptan ni toleran esta realidad de claras y públicas injusticias que nos son bombardeadas desde la TV. Diarios y revistas parece que comunidades enteras quedaron mudas, prácticamente prisioneras de un hacer político vacío, manejado por demagogia y ambiciones de grupos y de personas. Impresiona como las viejas y adultas generaciones se divorciaron del futuro de sus hijos y nietos quedando indiferentes, patológicamente, frente a la miseria de la educación cruelmente dividida en vasos sin comunicación. Importa más la presencia en campos de fútbol, en la alienación del consumismo, en la práctica sudada del erotismo cinematográfico que denunciar a quienes hacen de la vida y de la muerte su negocio. Algún virus o bacteria desconocida, más vivida, hizo que la verdad se transformara en mentira y ésta en verdad. Papas, cardenales, obispos, padres, de todas las fes y religiones que adornan los espíritus, grandes maestros y poderosos soberanos callan y no escuchan los ruidos que hacen los cadáveres producidos por las incomprensibles invasiones de ejércitos ajenos a los países que tienen miles de años de usos y costumbres legítimamente diferentes a las nuestras (occidentales). Una frazada de silencio y un susurro de conspiración y aceptación llenan los bolsillos de los políticos de izquierda y derecha (los del centro no cuentan por ser individuos eunucos de filosofías). Ayer vinieron y fueron para allá de nuestras fronteras, hombres de latas con espadas, pólvora y catecismos a diseminar los dueños de las tierras morenas, después corsarios con patentes dadas por reyes hemofílicos o sifilíticos, también sus primos piratas bombardearon nuestros puertos pacíficos; más tarde nuestros hermanos africanos fueron confundidos por animales y vendidos por beatos cristianos como burros de carga y de reproducción. Nada dijeron, ni un Padrenuestro, durante la matanza de vietnamitas contra vietnamitas, entrenados por marines y bandidos de la Legión Extranjera. Silencio ante el fratricidio de coreanos contra coreanos, también entrenados por USA. Un poco más tarde los desiertos del Oriente Medio se tiñeron de rojo con sangre de niños y mujeres preñadas, porque Cheney, Bush y otros gangster ambicionaban el petróleo. Nadie puede explicar el por qué la tecnología bélica de punta es usada en Afganistán contra pobres familias montadas en camellos y la CIA, el FBI, MI5 y el MOSARD no encontran al invisible Osana Bin Laden, mas no tuvieron trabajo en capturar, mal juzgar y enforcar de prisa a Saldan Hussein. Hoy les molesta Ghadafi, ayer compañero de farras y en las “danzas de los vientres”. Simplemente no quieren leer a Albert Hourani que en su Historia de los Árabes dice que ellos son más civilizados que los vegetales de Wall Street, que los vagabundos bohemios de los Champs Eliseo que los turistas eternos que pasan por la Puerta de Branderburgo. Son más puros que los puristas ingleses, aquellos de coitos interrumpidos y monarcas adúlteros; los árabes tienen mas ternuras que esos soldados nórdicos, hoy vergüenza de los vikingos. La clase política y sacerdotal no entiende a Thomas L. Friedman cuando denuncia la globalización desglobalizada como siendo la substituta prostituida de la Guerra Fría. Algo sucede, pues nuestras retinas emocionales se transformaron en puertas ciegas; en los Templos ya no se habla más de amores legales o dulcemente clandestinos; los educadores de las catedrales universitarias mordieron sus lenguas y hablan con señales que el futuro no entiende; los HH, con mayúsculas se transfiguraron en hh con minúsculas y no se abrazan más en las cinturas de la justicia o caminan con los valores invertidos hacia la muerte eterna, sin resurrección.

¡Ah! Es por eso que la juventud no nos respeta. Nuestros alumnos nos evitan en las calles. Nuestras mujeres no quieren hacer amor con monstruos en que nos convertimos, ni quieren más saber de la sombra de pecados cometidos cuando éramos jóvenes y burlábamos la vigilancia de las tías viejas.

Ni nosotros mismos nos conocemos. La post modernidad nos lanzó a la edad de las piedras donde pasamos mirando las sombras platónicas mientras los lobos del libre mercado nos comen el alma.

Será que un día despertaremos y podremos mirar y besar los rostros de los hijos que duermen en la esperanza de que sus viejos estén construyendo un mundo mejor para sus nietos.

Es claro que gustaría de escribir de poesías alumbrando la miseria de los indios, campesinos, profesores explotados, médicos comprados por los laboratorios y de falsas pesquisas; claro que gustaría de rodear con mis brazos de gigante la cintura fina de la mujer amada y salir danzando sobre las aguas de los amores carnales. Más, siempre existe un más: tengo tanta tristeza en mis labios que me impiden besar el optimismo. Amén

sexta-feira, 11 de março de 2011

Es Hora de decir la Verdad

ES HORA DE DECIR LA VERDAD



Pablo Ballesteros





Junto con la globalización desglobalizada de la economía de súper-mercados y suntuarios, llegó la manía de mentir y continuar mintiendo. Con el fin de la dictadura y el reinicio de sus efectos desnacionalizantes y culto a la ideología ultra-conservadora los ex izquierdistas, otrora defilantes y gritones de consignas futuristas hoy y ayer atornillados en privilegios que sólo el grueso del pueblo se merece, no saben mirar por el retrovisor del diario vivir que lo que era Chile ya no es otra cosa que carreteras de propiedad de mexicanos o españoles; estaciones ferroviarias que eran como colmenares de risas y saludos y despedidas, con mujeres gruesas como cordilleras vendiendo pequenes o tortas de Curicó o sustancia chillaneja o café con malicia é una figura quijotesca y sanchista panza; paisajes que pasaban volando porque eran verdes y preñados de ganados y trigo ahora son caras amarillas y abandonadas. Los ríos no eran llantos de pena sino de alegría que bajaba de la nieve calentada por el sol que también era chileno y hoy tiene dueños anónimos, como sociedad mafiosa.

Oh! La Educación: Directores Provinciales, Departamentales y Locales conocían las escuelas, profesores, alumnos y los programas estaban llenos de copihues y cuecas, como historias araucanas y derrotas españolas. Hoy es una colcha de pedazos sin Dios ni ley, en manos de mercaderes que ni siquiera llegan a ser empresarios de nada.

Oh! La salud era remedio para todos los puntos cardinales de la humanidad. Los hospitales eran pobres pero tenían la maña de ser humanistas. Los médicos nacidos en el J.J. Aguirre o en las facultades de Concepción y Valdivia no tenían esa hambre de dinero e iban a las casas a visitar sus enfermos amigos o amigos enfermos. Hoy no miran a la cara y dan recetas a tantos pesos, dólares o euros la tinta que gastan en escribir leseras.

Teléfonos, ferrocarriles, municipalidades, artes folclóricas, veredas, Fiestas de las Primaveras, 18 de Septiembres y Ramadas, chicha y vino tinto como sangre chilena; campos florecidos; ciudades vestidas de árboles y aseo; niñas enamoradizas con risas vírgenes; hombres viejos que en vez de arrugas llevaban en sus caras la sonrisa del deber cumplido con la Patria y con el futuro de bisnietos. Hombres maduros de todo el arco iris ideológico, doctrinario y político iban, sin rabia, sin fanatismos, sin odio junto, tomados de los brazos, al lado de jóvenes idealistas y de esperanzas, juntos caminaban por las anchas avenidas conversando sobre Chile y las chilenas. Y las niñas chilenas con esas piernas gruesas como Valles Centrales miraban con sus pestañas de hambre a los hombres casaderos. Todos eran hermanos de diferentes madres y padres.

Y hoy? Nada es chileno ni el agua que baja de la nieve internacional, ni la luz que dio generosamente el Grande Arquitecto de todos los Universos conocidos e imaginados a los mapuches e otros nativos de la Loca Geografía de Subercaseaux; ni la noche de sueño y sexos y los días llenos de miedos nada es nuestro. O`Higgins, Prat, Gabriela Mistral Neruda y Juan Verdejo están con vergüenza de haber muerto en vano. .

Señores de la fracasada Concertación, Uds. no concertaron nada; absolutamente nada. Sólo mamaron y rieron y ríen a grandes carcajadas de la pobreza en que vivimos los pensionistas despensionados; dieron las espaldas a quienes dejamos parte de nuestra pobre existencia de chilenos pobres en las murallas de las cárceles, presidios y campos de concentración. Fuimos prisioneros de una guerra que no inventamos pero que provocamos porque no fuimos capaces de leer las necesidades de Chile y descubrir quienes eran verdaderos chilenos, con valores y honra.

Exmos. e Excma. Sres. Ex Presidentes de la mal llamadas Concertación: Uds., no se merecen los cargos de que gozan ni merecen respeto, ni las páginas de la historia porque dejaron Chile tan destruidos como lo destruyeron los gerentes de ultra-derecha y los enemigos de la Patria. Si quieren pruebas miren la cara del pueblo, miren los bolsillos de los jubilados, miren las caras de los enfermos amontonados en las puertas de los hospitales privados y de las clínicas a tantos pesos la aspirina. Miren la miseria que Uds.,. no quisieron suprimir o disminuir. No rían porque hoy comen y gozan del dinero mal habido, pues un día, como dijo Allende, por esas avenidas. Hoy llenas de hoyos y sucias, el pueblo los enviará al purgatorio o infierno que se merecen por haber traicionado y mentido.

Prof. Pablo Hernán Pinto Ballesteros

RUN 3.478.264-4

…(54) 3225.5512

Caxias do Sul - Brasil

sexta-feira, 4 de março de 2011

Los Malos a la Cárcel

Existen seres humanos libres y de buenas costumbres que en el fragor del combate por la sobrevivencia tienen poco tiempo (o no tienen) de analizar, criticar, verificar noticias vehiculadas por medios de comunicación de masas y terminan por ser cómplices pasivos por omisión involuntaria de crímenes contra la Verdad. Existen otros seres bastante alejados de la humanidad cuyo único Dios es el lucro, el dinero y la mentira, aunque que tengan que pasar por encima de la historia de sus abuelos, padres, madres, esposas, hijos, hermanos y “amigos”. También una sub clase infelizmente dueña de esos medios de comunicación enemigas del sudor que causa el trabajo, más amigas y sacerdotes negros de guerras mundiales y locales, de cualquiera corrupción grande o pequeña y de todo conflicto donde la columna vertebral de sus tenebrosas subconsciencias sea la venta de armas grandes hasta pequeñitas.


Pues bien, algunos de esos canales hoy se tiran los cabellos, rasgan sus ropas, gritan para los cielos y de sus ojos vacíos salen lágrimas de cocodrilos, pidiendo que Kadafi sea llevado al Tribunal Internacional de La Haya por crímenes contra la humanidad. Gracias a Dios, ellos recuperaron la ética y la moral, pues cuando Videla y sus sacristanes del crimen lanzaban al mar miles de niños, madres y trabajadores (inclusive sacerdotes y judíos); cuando el bandido de Pinochet, comía sándwich de su gemelo chancho, con ají y vino heterosexual mandaba estuprar profesoras, campesinas, trabajadoras o matar masones, dirigentes obreros e intelectuales; cuando Goyo Álvarez se deliciaba en sus adulterios religiosos manteniendo en la Prisión Libertad a cientos de jóvenes idealistas ellos los misericordiosos de hoy que imploran Paz (y petróleo para sus fábricas de porquerías) callaron e, incluso celebraron con misas pontificales la persecución a las legítimas ideas de quienes tienen ideas de un mundo mejor.


El mundo honesto, aquel universo de Seres Humanos que no tienen vergüenza en morder tiernamente los labios de sus esposas o amantes, de abrazar con calor de padres viriles a sus hijos y de llorar por la muerte de sus padres, ese grupo de hombres pide que Bush, Blair, Condolesa, inclusive la Thacher – amante del pinochet de la historia negra del planeta – y otros como Aznar u otros asnos sean también llevados a ese Tribunal que juzga los criminosos de corbata y de calzoncillos (que no se merecen).


Dura Lex est Lex.






Con toda ternura Pablo Ballesteros


El Mundo, 04 de marzo de 2011 (Edad de la Verdadera Justicia)