sexta-feira, 17 de dezembro de 2010

LOS QUE CONSTRUYERON NUESTRO PRESENTE…

(Son muertos en vida).


No va a ser nada agradable, cuando todos se preparan para las Fiestas Tradicionales de fin de año, hablar de lo que vimos (una vez más) en visita que nuestras cuñadas y sobrinas hicieron al Hogar San Francisco, de una ciudad geográfica que no quiero nombrar, como actividad extra-programática de la Gran Logia do Brasil. Allí vivimos la tristeza de ver un centenar de ancianos de edades olvidadas. Todos esos cuerpos y almas mutiladas por la edad trabajaron por y en la construcción de la modernidad de su país y de la riqueza de los siempre pocos privilegiados. Más gracias al cariño, devoción, espíritu extraordinario de solidariedad en un marco infinito de fraternidad de la Sra. presidente y de funcionarios esas viejas personas pueden dormir bajo un techo, comer como humanos, vestirse para el frío y el calor y esperar la muerte como si ya estuvieran muertos.

No me imagino a aprendices de antropólogos o psicólogos freudianos dar nombre aritméticos a los años que aquellos ancianos señores vivieron: tercera edad sería una idiotez; cuarta edad sería darle finitud imbecil a sus existencias, quinta o centenaria edad sería más próximo de la realidad, pues los meses, días que vivieron al lado de sus hijos y otros familiares los tienen clavados en sus rostros marchitos y mirada fúnebre. Aún esperan la visita de los seres que amaron y dejaron de amarlos. ¿Todos los visitantes, HH., cuñadas y sobrinos, nos preguntamos silenciosamente ¿Y dónde están los hijos y nietos, sobrinos y otros a quienes ellos, un día besaron y enseñaron ternura y amor a los semejantes y a su Patria? Otra pregunta sin respuesta corrió por la inteligencia de los que estábamos allí:¿Como pueden Honorables Sres. diputados, senadores, presidentes, ministros y otras cosas darse a final de año rápido y urgente reajuste de sueldos de 65% o más (obviamente inmerecidos)? ¿No podrían renunciar a 1% de sus extraterrestres privilegios para darlo a esas Casas de Ancianos, ya que ellos entregaron sus vidas, salud, fuerza física y mental y votos para el futuro de la sociedad, también en la educación de hijos y nietos presentar un Proyecto de Ley obligatoria DECLARANDO QUE TODOS LOS REFUGIOS DE ANCIANOS SEAN COSTEADOS, TOTALMENTE, A CUENTA DEL PRESUPUESTO DE LA NACION y así poner fin al desfile infinito solicitando limosnas y disminuir el sufrimientos de los administradores del dolor? ¿Como se puede dejar que esos Seres, sin dientes, con cataratas, reumatismos artrósicos deformantes, amnesias graves, coreatetosis geriátricas, cánceres prostáticos e otros problemas gravísimos, propios de la edad sembrados en esos cuerpos agotados y derrotados, abandonen la vida sin el reconocimiento de sus hijos y ciudadanos? Por fin: ¿dónde está la acción solidaria de sindicatos y colegios de odontólogos, médicos, geriatras, neurólogos, traumatólogos y oftalmólogos, etc. etc. que nos imaginamos fueron formados en la civilización que se confiesa cristiana y democrática que no dispongan de una miserable horita, por mes o año, para atender a esos individuos que, mas temprano que tarde, serán iguales a ellos (el mañana es hoy decía Isaac Asimov) cuando se acabe la fuerza vital para continuar sus profesiones? No es difícil ser un Ser Humano solidario y fraterno; no es fácil amar sin fronteras cuando se tiene ese modelo político-económico-cultural-religioso tan asimétrico que no respeta los niños (hombres del futuro) ni los viejos (hombres del ayer).

Vemos que Presidentes y Presidentas gozan de 80 o menos reconocimiento de sus ciudadanos: más, que hicieron para secar las lágrimas de los ojos secos de tanto mirar las puertas por donde podrían entrar hijos, nietos, sobrinos, amigos y profesionales con corazones y conciencias: la realidad está ahí en la soledad de los asilos, en la pobreza de las escuelas públicas, en la miserables pensiones de los casi jubilados de injusticias y justicias tuertas. Gobernar, para nosotros los masones, es crear, construir la Paz Social y ese fenómeno humano se hace mirando la triste realidad de un mundo que camina para su destrucción material y moral.

Ya dije no era una noticia apta para quienes se preparan a comer langostas y tomar champagne francés, dar regalos para calentar el comercio y, los pocos preparar los labios y pechos para dar besos de amor a quienes amamos hoy para que no nos olviden mañana.

Ya que voy a trabajar en otro planeta durante dos meses de enero y febrero les dejo deseos de felices días para revisar vuestras conciencias, así como lo hago voluntariamente.

Les entrego un presente que escribió Antonio Machado:

“Todo pasa y todo queda,/pero lo nuestro es pasar,/pasar haciendo caminos, / caminos sobre el mar./ Nunca perseguí la gloria,/ ni dejar en la memoria/ de los hombres mi canción;/ yo amo los mundos sutiles,/ ingravidos y gentiles,/como pompas de jabón…Caminante, son tus huellas/ el camino y nada más;/caminante, no hay camino,/se hace camino al andar” Es todo: besos y abrazos para los y las que amo.

terça-feira, 7 de dezembro de 2010

ESTOY IMPRESIONADO Y DECEPCIONADO

Un compromiso oficial imposible de recusar me llevó a una reunión-comida. Los temas a ser tratados eran de profundo interés colectivo y personal. Fui optimista, como soy en la forma y en el fondo. Volví derrotado y ya pasados muchos días continuo herido y deprimido. De noche me aíslo para estudiar la posibilidad de estar errado y de mañana choco con el mismo espectáculo espiritual que me quita la alegría de saber que la persona amada está viva.
Es que han sucedido varias cosas en estos últimos segundos del viejo y enemigo tiempo: la continuación de masacres de pobres y fanáticos hombres condicionados por la historia y la geografía a ser singularmente religiosos para acreditar que vírgenes de verdad los espera en un paraíso que no existe; pobres jóvenes de edad interrumpida muriendo y pudriéndose en tierras extranjeras defendiendo la fragmentada globalización, inyectada a bala y tortura por bancos con billones de lucro (y que no generan ningún empleo, menos cultura ni civilización); por elecciones a las cuales fuimos como corderos para el actual matadero social, cargando en las esperanzas promesas (que ni siquiera son aquellas de Rubén Darío: amores de estudiantes, flores de un día son) y que son funerales de toda filosofía, ideología, paradigma y tienen olor a muerte impregnando los partidos que se dicen (y a lo mejor acreditan) políticos.
No me importa, pero importa para la juventud que vegeta en escuelas y universidades empresariales y también botánicas, que Europa esté en la UTI, con sus miembros imperialistas, esclavistas, colonialistas, esnobistas amputados que se degeneraron de tanto explotar lo que los Lords (aquellos aristócratas de la pereza) llamaron un día “tercer mundo”: vean la milenar y orgullosa Grecia postrada en crisis global, terrena y celestial; la famosa Irlanda de los Wiking indomables naufragada en deudas públicas y privadas, hoy con sus pobres manos extendidas pidiendo limosnas al FMI; Oh!, miren al marítimo imperio portugués que flageló y destrozó África con sus barcos negreros y una vez abandonada la tierra colonizada con pólvora y catecismo dejaron de herencia guerras tribales sin fin ni explicación étnica; Aquella España Soberbia de moros y toradas, aquella del Cid Campeador temblando de miedo de caer para el cuarto mundo, reduciendo salarios, flagelando el futuro elevando mensualidades en escuelas, humillando al magisterio con cortes de salarios; incluso la Francia de mala memoria, aquella de Principios Mundiales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que nunca respetaron en sus colonias ni en sus barrios pobres, hoy derrotada por la pobreza que generaron. Esos países de tierra agotada decretaron el fin de los sueños románticos de sus antiguos poetas muertos y artistas olvidados, jamás copiados. Con sus políticas esclerosadas, viejas y cavernarias aceleran el caos que un día nos infringieron con dictaduras Made In Primer Mundo. Ellos vivirán Rios de Janeiros y lágrimas de tribus africanas, sus ciudades serán gemelas de las que estamos reconstruyendo después del terremoto nazi-fascista; están cerrando puestos de trabajo para multiplicar la cesantía, hambre y tristeza; están cortando la flaca esperanza de ancianos jubilados que miran, con sus ojos vacíos de fe cristiana, para el tiempo perdido y sus amores rotos.
Veo la cara de señores e inútiles senadores, diputados y otras zoologías eunucas y gordas, recibiendo religiosamente sueldos inmerecidos (por que no decretan – ni decretarán - el fin de la miseria y del dolor humano, teniendo en sus dientes todo el poder del mundo?). Me duelen los músculos intelectuales porque no puedo liderar lo que Lautaro, Pancho Villa (con todos sus errores), Emiliano Zapata (con todos sus ideales); Salvador Allende (con toda su honestidad eterna) y muchos otros que aún nutren mi tierra de sueños. Estoy decepcionado por no haber sido el sexto Mosquetero inventado por Dumas, ni el compañero fiel para cerrar los ojos del Che, cobarde y asexuadamente asesinado por asexuados milicos sin cabeza, pagos por la CIA a 30 denarios la bala y el cuchillo fratricida.
Más, tengo un dolor que muele mis huesos cuando veo que Cristo, el Jesús de los pobres, sirve para que Ordenes, Congregaciones, Institutos¸Iglesias urbanas, sub-urbanas y rurales multipliquen la materia económica olvidándose de la santidad del espíritu, López de Vega dijo una y varias veces: “Al rey muchas tierras y a Dios muchas almas”, más quien cambió esa frase para Dios muchas tierras y dinero y para los pobres la miseria global?. En resumen: fui a una reunión-comida en un convento en donde sentí vergüenza de que existan tantos pobres que alimentan esas riquezas mundanas que son levantadas en nombre del cielo, aquel lugar de Paz y Hermosura de Amor prometido a Santa Teresita (según ella misma escribió en sus memorias). No me había imaginado que los diezmos y las limosnas de los domingos fueran capaces de edificar tantos y tantos edificios, llenos de cemento hipócrita y pabellones amparando restaurantes y salones, comedores y etc. para ser arrendados a tantos pesos las horas; lugares exclusivos a donde no llegan los leprosos, ni los ciegos, ni los tullidos del Evangelio. Para que quiere Dios, El Increado e In imaginado, tantos bienes terrestres si su Universo é Infinitamente Infinito?
] Por eso estoy triste…quería ocupar estas micras de segundo para escribir de ternuras abrazadas a amores vivos, estrechados en besos y sexos sin fin; quería enterrar mis dolores de gitano sin tierra en la carne amada, de la mujer silenciosamente amada, para resucitar lleno de carcajadas saliendo por los poros del alma…Más, siempre un más!, no se puede dejar de mostrar la mentira con que quieren ocultar la FACE de Dios o GADU como nos gusta llamar-Lo, esos mismos que dicen ser sus embajadores, cónsules, administradores, representantes, ministros, pastores, papas o lamas, padres de santo o brujos de la noche y banqueros de día. Casi todos son indiscutiblemente medio-santos.
Cuál es el problema para que las Naciones (des)Unidas decreten el fin de los dolores y fabriquen en sus lujosos gabinetes vacíos de voluntad humana, montañas de esperanza de Un Mundo Mejor?. Cómo vamos a llegar a un Nuevo Natal (no nacido) con las manos vacías, el corazón vacío, la boca vacía de palabras, los labios huérfanos de besos a decirle a nuestros hijos y nietos: FRACAZAMOS! y es mejor parar la Nave Tierra y bajarse, porque ya solo sirve para multiplicar mentiras o sembrar democracias falsas en el útero del Universo.

PERRO MUNDO: MUNDO PERRO

Estaba escribiendo mis emociones recién nacidas cuando un dedo rebelde o computador diabólico, interrumpió las ideas ya interrumpidas por la santa rabia que borró todo. Mejor así, pues vuelvo a penitenciarme por ser un rebelde anarquista racional.
Quise decir que si el mundo fuese gobernado por los PERROS de eterna, mansa y tierna mirada, que con beatifica lealtad a sus dueños quedan vigilando para que intenciones fratricidas no invadan el alma familiar con las perversidades humanas criadas por este mundo (des)humanizado. No se si algún poeta perdido en utopías escribió que ellos (los PERROS) serian mejor gobernantes que aquellos incrustados en los poderes visibles, protegidos por las eminencias pardas o negras, con carné de racionales y defensores de esta “cosa” llamada democracia (es mi opinión, autorizada desde mi nacimiento). Por ejemplo: si en las Naciones (des)Unidas ocuparan presidencias de tantísimos organismos que no conocemos o que sabemos que no sirven para nada, a no ser dar empleo a expresidentas o presidentes fracasados o perjurios de sus ideologías. Ellos, los PERROS pagarían a las viudas cuyos maridos murieron sin saber porque murieron en esas guerras imbéciles; secarían de los niños las lágrimas que florecen como tomates en las huertas de la sociedad burguesa-capitalista para reemplazar los besos de sus padres enterrados como anónimos funcionarios de empresas y fábricas de armas, sepultados para siempre en campos extranjeros; consolarían las novias que quedaron vírgenes o grávidas de amores frustrados para que vuelvan a entregar sus besos y senos llenos de leche a otros amores; levantarían del suelo los viejos tristes de miradas acuosas para que no continúen de ojos fijos en horizonte perdidos esperando los hijos pródigos del Testamento; las fábricas de pan, chocolates y risas, también danzas y amores verdes, tendrían de vuelta todos los obreros de la alegrías de los casamientos apresurados o postergados, los bautizos y cumpleaños; obligarían que todas las iglesias de las billones de creencias rezem para terminar con muertes inútiles y que los Seres Humanos recuperen la racionalidad perdida en la Hipermodernidad que profetiza Sébastien Charles y vuelvan a descifrar el Sermón del Monte; terminarían con el odio de clase, el fanatismo ultra-religioso o politiquero, a intolerancia de los que dicen tolerantes; el amor tendría un Templo Universal tal como El Grande Arquitecto de Todos los Universos planificó en el tiempo inconocible e infinito; decretarían que las esposas y amantes nos abracen, nos besen con orgasmos celestiales en vez de la criminal sentencia bestial que las condena a morir apedreadas por entregar sus Montes de Venus a la ley porfiada de la naturaleza; en fin, gracias a los PERROS, podríamos dormir si rejas ni alarmas en nuestras camas nupciales y poder enviar nuestros hijos de las manos de sus abuelas a pasear por las avenidas, tan mal cuidadas y peor ornamentadas por alcaldes demasiadamente pagos para no hacer nada, a gozar las cálidas brisas de libertad que nos dan gratuitamente las siempre infantiles estaciones de los años. Creo y estoy convencido que Shopenhauer tenía absoluta razón cuando de tanto observar la conducta de los “hombres” amaba más su PERRO o que Nietzsche lamentaba en Zaratustra que Dios murió en las garras los banqueros constructores de miseria. Más ahí está, como una profecía, el Crepúsculo de los ídolos.
Nuestros únicos hermanos “irracionales” no muerden la mano de quien les da de comer, se acuestan con mansedumbre al lado de nuestros sueños para vigilar que las estrellas de los cielos, y los orgasmos de cuando en cuando, no sean perturbados por aquellos que la sociedad fabricó como marginales, hermanos gemelos de los dueños y directores de transnacionales de armas y de dolores, mas aquellos miserables sin derecho a la vida de verdad.
Una certeza inunda mi existencia efémera y efímera: ellos decretarían el fin de los inviernos y la perpetuidad de las primaveras. Morderían el alma de los que mandan a analfabetos soldados, reclutados en las calles y desempleados por las leyes del mercado y de la bruja globalización eructo del capitalismo ya muerto, elogiado con coronas de hojas también muertas. Un capitalismo que no quiere dejar que su fantasma de crisis se evaporice en la nada. Serian eliminados los jefes de jorobados escritorios que jamás quisieron, ni quieren terminar con las injusticias de escuelas privadas para ricos, potentados, reyes, emperadores, príncipes eternamente desocupados, presidentes marionetas de los hacedores de cadáveres y administradores de todos los dolores humanos, ellos son los magistrados perversos de toda ignorancia. Sin duda que nuestros Hermanos PERROS (según Francisco el Pobre) con sus patas transformadas en manos firmarían el fin de esa salud empresarial, mercenaria que aprisiona en hospitales a médicos jóvenes, impedidos de devolver la salud perdida a tantos que trabajaron para que pocos tengan piscinas en jardines edénicos o monstruosidades palaciegas en playas exclusivas, yates para perseguir los veranos por todo el planeta, acompañados por prostitutas de tantos dólares o euros las noches sin ternura.
Claro que tengo rabia sin odio cuando veo que Willians (El Príncipe Idiota de Dostovieski) se casa con Kate Middleton el 29 de abril de 2011, rodeado de cortesanos que nunca trabajaron ni devolvieron aún las riquezas robadas a sangre fuego y exploración indescriptible del tráfico horroroso de hermosos y pacíficos negros del África tan explorada y sufrida ni del oro robado de minas de Perú, Chile, Venezuela, México, Colombia y otros, tampoco no son condenados por el famoso Tribunal de La Haya por asesinato de millones de indios (según relatos autorizados del Padre Bartolomé Las Casas al rei de España), legítimos dueños de las tierras que Dios les dio, en las Américas que aún sangran por el idiota racismo nacido en el fanatismo religioso y avaricia de mercaderes y fabricantes de llantos. Es un dolor que me llena de anarquismos cuando veo haitianos amontonados como bestias sin vida entre los escombros del primer país libre del Caribe y, tal vez por eso, solamente por eso la Francia y el Mundo, la ONU, la OMS, la FAO y otras zoologías botánicas los condenan a continuar existiendo en la esclavitud de la indeferencia. Ojos de niños huérfanos de esperanza; hembras embarazadas condenadas a parir en las sucias calles de una civilización democrática; pobres harapos de hombres condenados a cárceles por tomar un pan o un poco de agua limpia para sus hijos. Que los viejos mueran por que no continuaron luchado por la libertad que inspiró a sus abuelos, pero para los jóvenes que se abran de par en par las puertas del paraíso pedagógico, sin tener que pagar inmundas mensualidades para que otros estudien las carreras liberales (que dejaron de ser liberales desde los tiempos de la pobre Tatcher, premiada como condesa o duquesa por los reyes que tienen sus rostros cubiertos de sangre). El mundo sangra mientras los Emires eyaculan petróleo y los hijos de los reyes se hincan hipócritamente frente a Tabernáculos en los cuales no creen o no respetan.
Si no sintiera rabia sin odio, seria peor que un PERRO sin alma. Un proyecto de hombre que fracasa en su trabajo por la justicia horizontal y vertical, sin transversalidad.
Más quien soy yo para mudar el mundo si ni Buda, ni Cristo, ni San Francisco (repito El Pobre), menos Santa Teresa de Calcuta o mi amigo y hermano Helder Cámara no pudieron enternecer el corazón de excremento de los que nos gobiernan, desgobernando, desde sus sitiados palacios construidos y pagados con nuestro sudor y gruesas lágrimas.
Como un Neruda puedo explicar también algunas cosas: marginales somos nosotros que volvemos las espaldas a las viudas y huérfanos; somos carrascos verdugos de los Seres Humanos que trajimos del campo para ser ejército de reserva de fábricas urbanas, negándoles el derecho a la existencia hipermoderna y apenas entregándoles un estúpido e intruso celular o una pequeña TV en negro o blanco o una escuela municipal o estadual sin la pré-modernidad. Para lavar nuestra conciencia le instalamos modestos puestos de salud donde médicos, odontólogos, asistentes sociales sin los beneficios que damos a los hospitales de ricos o de las pobres víctimas de dantescos planos de pésimo atendimiento y peor salud.
No soy original en mis lamentaciones. Viviane Forrester en El Horror Económico ya denunció estos crímenes; José Ferrater Mora y Priscila Cohn nos alertaron para la Ética Aplicada del Aborto a la Violencia, que es siempre negada por Papas y puritanos de apariencia; también Cristóbal Caudwel en Una Cultura Moribunda: La Cultura Burguesa nos indicó que no somos el remedio y si la enfermad.
Por eso prefiero mi querida amiga del ama, Daniela, repetirte los versos de Gustavo Adolfo Bécquer: Cuando volvemos las fugaces horas/ del pasado a evocar,/ temblando brilla en sus pestañas negras/una lágrima pronta a resbalar.
Si, confieso mi amor por todos los PERROS de calle y de las casa. Son racionales en el amor, la ternura, la lealtad de que cual muchos de nosotros carecemos. Pues conozco exhermanos que acuchillaron como Brutus a muchos de sus hermanos; que hicieron de la traición y del perjurio (como ese Claudio que nunca hubiera querido conocer clavó su deslealtad en la espalda de mi Hermano Gran Maestro).
Quiero parar de escribir sobre la realidad real, para dedicarme a los versos que llevo en mis labios; poder amar sin corrientes ni prohibiciones de cartorios ni de sacristías; quiero mis sentimientos libres; poder transformarme en jardinero de esperanzas ciertas y verdaderas; poder mirar al cielo y ver en cada estrella millones de mujeres adoradas y regaladas con orquídeas, sin que tenga que recibir celos ni guerras…
No puedo sinterizar lo que tanto abunda, como quisiera. Me falta la inteligencia de los sabios y la ternura de los poetas. Pero me sobra la hidalguía para decir lo que quiero.
Con profundo amor y fraternidad a quienes sufren como yo.

PROHIBIDO AMAR. PERMITIDO ODIAR

(Aviso importante: proibido para curas, monjas,
fanáticos religiosos, políticos y sindicalistas corruptos
o hipócritas da tolerancia que no se deberia tolerar;
proibido para menores de um año).

Se que estoy entrando, voluntaria y globalmente (física, emocional, espiritual, intelectual, social y cosmológicamente) en territorio prohibido por leyes del neoliberalismo-capitalista-salvaje y sin futuro. Así como puedo imaginarme la reacción de aquellos monjes de la hiper-hipocresía democrática: “Negar el misterio divino, criptografiado en el Génesis, cuando Caín, llevado por santos celos, mata Abel y miente – la primera mentira humana”. Sería laica herejía negar el derecho milenario de matar conocidos y desconocidos, nacionales y extranjeros, amantes e indiferentes, hermanos y a quienes se nos de la santísima gana de matar por matar. Inclusive cortar para matar el cordón umbilical que nos llena de ternura: el amor amoroso (sin ese escondido erotismo eremita que todos creen ver cuando un hombre bien hombre admira y ama todas las mujeres del universo, en plural y singular). No puedo dejar de dar el derecho animal a los asesinos da pre y post historia que amparados por usos y costumbres civilizatorias practican el económico deporte de guerras, invasiones, corrupciones, asesinatos de Presidentes y niños de mamadera. ¿Alguien ignora como cabezas coronadas de la triste Europa Moribunda se mataban, envenenaban y fornicaban entre ellos? ¿Ignorar los Borgias sodomizándose entre ellos, como pequeño ejemplo y los asesinatos de muchos Papas por otros papas, no es negar el amor y endiosar el odio? ¿Cómo podría definirse la esclavitud, el genocidio de “indios, pieles rojas, aimarás, incas, aztecas, mapuches, onas, tehuelches, patagones., tupí-guaranis, yavantes, marayos,” dueños legítimos de estas tierras donde habitamos sin vergüenza y sin respeto al Dios de los Universos? ¿Cómo secar la sangre indígena de las conciencias de los viejos y actuales colonizadores? La protesta no es mía, por haber dejado de amar o porque dejaron de amarme, es el grito de los copihues en Los Andes, de amapolas en Colombia o de rosas, alfonsinas, isadoras y marías en mi alma Americana y chilena de verdad. ¡Los fusiles y cuchillos ingleses, franceses, suizos, alemanes y de otras especies semi-humanas quemaron en hogueras los poemas de Byron y de Dante. Los militares gritan en las plazas invernales: Viva la muerte, muera el amor!
Yo, responsablemente confieso que no tengo la inteligencia ni capacidad para definir esas y estas tiranías hipermodernas (de la cual soy víctimas de primera mano en los caninos del derecho tuerto nazista).
Tres películas me dan pesadillas: El Señor de las Armas, Las Reglas de la Guerra y la Sociedad de los Poetas Muertos. Estas escenas me dan razón para odiar el odio y amar, sin la más mínima reserva de conciencia, todos los amores terrenos y a lo mejor el divino.
Un hombre medianamente racional y básicamente alfabetizado no puede, en estos momentos de profunda crisis moral, política y religiosa, dejarse abrazar por los pétalos perfumados a besos, abrazos y sexos, menos asistir a las misas pontificales del amor que nuestros padres celebraron cuando nos llamaron a este mundo. La orden es: el rico debe odiar al pobre; el pobre debe ser llamado de marginal y el rico de justo y perfecto; la hija del pobre puede ser prostituta y la del rico, empresario o industrial, alcalde o presidente, debe ser reina de cualquier cosa. Los teólogos de las diferencias de clase dirán con adjetivos majestuosos: siempre fue así y siempre será así. Para las clases media-alta y media-medias la alegría, jardines de flores perfumadas a injusticias; para el sudado y cansado trabajador fútbol, carnaval, misas, rosarios y ángelus, nada más que eso. Los ricos tienen dientes y los pobres huecos y encías heridas. Para pocos la risa de infinitos casamientos ilegales y clandestinos y para el pobre desfiles de burdeles y funerales. Para mineros, pescadores de alta mar, campesinos sin tierra, profesores primarios, médicos sin fama, jóvenes sin amores la muerte prematura y para los dueños anónimos de bancos del mundo silencioso sin protestas calladas: bañeras de hidro-masaje.
Lo que quiero decir es que el verbo amar, semioticamente, tiene el derecho de estar al lado de su hermano (aún no declinado entre los viejos pliegues cerebrales de ancianitos dictadores-intelectualoides, siempre durmiendo en las drogadas Academias de las Letras Muertas): sexo.
¿Quien prohibió amar y dio el derecho para odiar? ¿Quien me prohíbe amar y quien autorizó el silencio? Yo mismo, pues soy dueño de mi alma así como autorizo sin tener el derecho para autorizar que él o ella se amen, así como todas ondas de los mares aman los senos de las costas, así como los vientos ecuatoriales se amanceban con los polares, así el odio puede ser destruido e sobre la nieve gruesa de la indiferencia se puede construir la solidariedad, la fraternidad, la igualdad y, especialmente, hacer realidad de multiplicarnos y ganar el pan con el sudor de nuestra frente.