terça-feira, 10 de julho de 2012


¿DONDE ESTA EL AMOR?
Hace unos días escribí en faceboock cierta reflexión sobre esta frase que encontré colgada de una muralla en el centro de esta ciudad, en la cual vegeto como un extranjero o como gitano sin brújula. Dije que me impresionó, pues hasta el momento no he podido encontrar el amor de verdad; ese fuego que quema el pasado y como Ave Fénix nos da un nuevo calor para soñar que amamos y somos amados. Las pobres o ricas prostitutas de todas las historias convidan a sus clientes (a tantos pesos el orgasmo rápido y septicémico) a “hacer amor”. Los políticos que nos roban la conciencia para poder corrompernos y hacernos navegar hacia la Tierra Prometida con los remos de la mentira, dicen que aman al pueblo, mientras ese pueblo no tiene educación científica, de punta, laica, gratuita, no goza de la salud que los poderosos con pies de barro tienen en sus hospitales privados o clínicas clandestinas para hacer los abortos de las niñas pobres que embarazaron, ni mefistofélicos planos de salud que enferman. Los curas y las monjas dicen que somos amados por Dios y escuchamos en nuestro diario vivir millones de inocentes destrozados por bombas Made In USA o Israel, sin extremaunción de papas, dalái-lamas, obispos de Canterbury, pastores de iglesias empresariales mal disfrazas de pentecostales, opus dei, yunque, y otras cosas innominables. Es decir somos amados y no sabíamos.
La frase pintada en negro y blanco me dejó triste porque he ocupado mi tiempo en amar todas las mujeres del universo, terrestres y extraterrestres, montado en mi satélite dando vuelta en busca de respuestas para mis pasiones legítimas e ilegítimas sin encontrar los adjetivos que necesito grabar en mi historia. Mis amores han sido sal en agua de océano y de ellos he recibido tormentas tropicales de besos matrimoniales, más como las Golondrinas de Bécquer: besan y se van…y no vuelven nunca más (porque aprendieron el vacio sufrido de una realidad apenas imaginada, como los marineros de Neruda).
Quien escribió debe haber sido un borracho lleno de soledad; un joven envejecido por la droga de vida que lleva en este monasterio capitalista medio neoliberal; tal vez un viejo cansado de perseguir sus años pasados enriqueciendo a esa minoría bastarda que come, bebe, hace sexo sin amor con dinero ajeno; bien puede que un hermano masón, arrepentido de sus pecados de indiferencia o de hipocresía estampó su confesión en ese muro. Más de una cosa se puede estar cierta: no fue ni un cura, obispo, cardenal, pastor, religiosa pues ellos apenas se aman y no aman a quienes gustamos de pecar para ser personados por el otro Dios, bien diferente al de ellos.
Bonita frase. Que voy a dedicarla para quienes amo con todo el volumen de mi sangre espiritual y material. Por eso este artículo es corto y feo.
Quería salir como Colón a buscar el camino de las Indias, no para colonizar, matar, usurpar en nombre de un dios europeo o de un rey sifilítico, sino para conocer mujeres de piel morena como los atarderes en el motel de la vida, para ver senos abiertos repartiendo leche a los hambrientos, vientres llenos de esperanzas por nacer, poesías escritas en noches de amores físicos y emocionales, cantos de grillos de otros sonidos geográficos, madres enseñando el Sermón de la Montaña que los religiosos olvidaron y también los que pusieron su mano derecha sobre el Libro Sagrado y volvieron las espaldas a la Libertad, Igualdad en la más gratuita Fraternidad.
Pero voy a quedar anclado en esta playa esperando la barca de Ulises que me lleve a esa isla donde las sirenas cantan para hacernos naufragar. Quiero naufragar, porque estoy cansado de buscar el Vellocino de Oro en el mercado de las pulgas de esta sociedad derrotada.
Pablo Ballesteros –El Exiliado Eterno