Pasan y se desgranan los dias, cabalgando a velocidades nanométricas, sin que el hombre común abra su conciencia y diga PAREN ese rosário de injusticias que le dan como el Pan de cada Día. Los otros, los miserables privilegiados, rodeados de poderes políticos, jurídicos, religiosos perdieron sus ojos para no ver los muertos inocentes sembrados en campos que deberian estar llenos de trigo, destrozados por bombas Made en alguna cueva infernal o en otro Rincón del planeta donde se amasan programas de eterno sufrimiento.
El mundo se há dividido en hombres buenos y demonios: los que se encaramaron a los Poderes con mentiras y Gobiernan surdos, ciegos y criminalmente mudos. Nada les importa, apenas sus propias panzas y palabras que son, segundo a segundo, desmentidas por la realidad que ahoga al hombre: crimenes, corrupciones, drogas, estupros, robos, guerras, política de alcantarilla, hipocresia, demagogia y más mentiras disfrazadas de misas pontificales.
El resto de la raza humana: gente de trabajo y estúdio, jóvenes sin esperanzas de un Mundo Mejor, viejos que ven enterrar sus sueños en los bancos del neo-liberalismo son material descartable para aquellos políticos profesionales que hacen de sus mentira a Biblia y la leche de sus tristes vidas, porque algún dia o en algunas horas, así como los dictadores cayendo bajo La Primavera Arabe, tendrán que volver a sus ciudades y barrios, donde serán debidamente castigados con el desprecio que merecen por haber robado la risa que Dios dió a hombres de Buena Voluntad y Buenas Costumbres. No volverán jamás a caminar por las calles como cuando eran jóvenes honestos, ahora serán momias encorvadas, llenas de verguenza, si es que la reconquistan, por haberse enriquecido mientras la mayoria se empobrecia o sudaba o lloraba o navegaba en busca de la Utopia Humanista robada.
Eso es lo que va a pasar. Serán los muertos más despreciables de los cementerios. Ni los cadáveres de sus víctimas tendrán piedad de ellos cuando bajen desvestidos de sus riquezas, poderes y derechos usurpados al frio de la tierra que nos los quedrán ni de abono. Serán delectados, como basura y los dedos de los niños apuntarán para al cielo para que El Grande Arquitecto de Todos los Universos los ignore, porque aún no existe el castigo que se merecen ni la pena que deberian sufrir por haber convertido la sociedad en una selva ni virgen ni santa y si em um campo lleno de sangre de intelectuales, profesionales, trabajadores, estudiantes y hombres que lucharon para ser libres, para amar y ser amandos, así como se aman las flores y los vientos.
En Chile, mi Patria, donde descansan los huesos de mis padres junto los cadáveres de mis camaradas fusilados o muertos en cámaras de tortura aún no aparece el sol de la Justicia. Ella, la estrella enamorada de la música de mares autrales, continua prisionera de la maldad de pocos humanóides convertidos en jueces, senadores o diputados de pacotilla. Para no hacer nada fundan comisiones que no resuelven outra cosa que decepciones y mayores sufrimientos. Más, desde la Cordillera llena de canas y experiências un dia, tal vez un dia de verano no lejano, aparecerá desnuda la Viuda Justicia para encontrar los amores perdidos en los senos maternales de un pueblo que crió el Asilo contra la Opresión.
Maffus Massif, el poeta del Don Bosco, en la vieja bohemia Alamenda, recitaba ébrio de sueños: Chile, sabes que existe outro Chile?. Justo, existe un Chile fuera de Chile, rezando para encontrar el camino de vuelta para casa, sin tener que dejar lágrimas, viudas con maridos, huérfanos solitarios ni pañuelos despidiéndolos con rabia o tristezas. Pero, para ello es necesario crear los instrumentos de reconstrucción de las almas, no importa que sea un nuevo Titán Político, porque lo importante es que sea antisectario, antidogmático, laico, progresista, evolucionista, amplio, tan abierto a las ideas como la boca del Universo. O, a lo mejor, despierten aquellos que aprenden buenas costumbres abrazados a otros hombres y mujeres que buscan la igualdad en la cama de la fraternidad. Alguien va aparecer, sin duda, más temprano que tarde y los fusiles y los guanacos que desparraman verguenza histórica sobre cuerpos de estudiantes, tendrán su justo castigo. No lo duden...
Pablo Hernán Pinto Ballesteros