segunda-feira, 8 de agosto de 2011

¡NO SOY UMA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO!




Existen fanáticos por rock and roll, fanáticos por carnavales y procesiones, fanáticos por ufología. Hay fanáticos para todo. O mejor, hay fanáticos y fanáticos. Entre tanto parece obvio que un “fanático por televisión o Internet” es algo bien diferente – y bien menos peligroso – que un “nazista o fundamentalista fanático”.
En una época de perplejidad, cuando somos testigos de conquistas espaciales y nanotecnológicas, por un lado y por otro, gobernantes, políticos, empresarios, industriales exhiben actitudes de increíble crueldad. Entonces, es necesario parar, meditar, discutir, conversar, cambiar ideas, proyectos, buscar nuevos paradigmas, tal vez unirse a poetas y artistas de la paz y ver si vale la pena: que una persona sola, denuncie para sus hermanos de los mismos ideales e utopías, como también a quienes legítimamente tienen otras, el hambre de millones de africanos muriendo esqueléticos en las arenas del desierto, la esclavitud de miles niños en trabajos de hombres, la prostitución de niñas pobres, hijas de pobres pudriéndose en lunapares, drogas y alcoholismo, venta y comercialización de órganos, dictaduras de mafias de drogas y armas internacionales, uso de dineros públicos en fiestas, dejando el pueblo sin profesores ni médicos ni seguridad.






El fanatismo adquirió en el curso de los siglos y en ambientes geo-políticos diferentes aspectos de terror; causó universos de dolores femeninos y masculinos; provocó ríos de sangre inocente.






Pero analizar y estudiar las fuentes del fanatismo actual es inaplazable y de urgencia urgentísima, especialmente cuando hombres-bombas destripan inocentes; cuando atentados terroristas explotan iglesias y escuelas; cuando manifestaciones racistas son vehiculadas por medios de información de masas; cuando acciones extremistas provocan desespero de comunidades laboriosas; cuando inocentes son carne de cañones para enriquecer fabricantes de armas; cuando calumnias perversas y odios analfabetos comienzan a tomar cuerpo en instituciones donde metas y fines son preparar hombres nuevos para esa nueva sociedad que se dibuja detrás de crisis de países antes llamados de Primer Mundo o Segundo Mundo (capitalismo-neoliberal-socialismo real- tercer camino).
Hubo cruzadas, no podemos ignorarlas, contra países de costumbres milenarias y religiones respetadas; hubo busca desesperada y ciega a brujas trasformándolas en piras humanas en plazas públicas, mientras el pueblo analfabeto aplaudía y maldecía en nombre de Dios; hubo prisioneros nobles, reales y burgueses inocentes en la Torre de Londres; no olvidemos los campos de concentración para políticos, intelectuales, religiosos, gitanos, masones de ideas y filosofía libertaria; fuimos testigos de la instalación de casas para torturas clandestinas; no podemos desconocer asesinatos y expurgos de millones por Stalin y compañía, así como el macartismo norteamericano de del año maldito de 1947; el nazismo cremando millones de judíos, gitanos, social-demócratas, supuestos socialistas o comunistas; los fusilamientos de masones por Francisco Franco y su hueste criminal; multiplicación cada vez más de asesinos de calle; terrorismo político de las décadas tristes y negras de los años 60-70 y 80 que enlutaron nuestras Patrias (cuyas huellas aún existen); anacrónico fundamentalismo islámico y judío además de crímenes hediondos contra la humanidad cometidos en nombre de democracia y libertad.
Parte de esto es tratado en un interesante libro: Caras del Fanatismo, organizado por Jaime Pinsky y Carla Bassanezi Pinsky, historiador doctor y magíster, con materia de famosos pensadores, filósofos, periodistas y escritores y publicado por la Editora Contecto, en 2010, San Paulo.
Mi pregunta es: como decirle a nuestros hijos y nietos que el “odio nada engendra, sólo el amor es fecundo”? Dónde enseñar el amor y pasión por la paz, si las iglesias se convirtieron en sucursales de bancos y los bancos en instrumentos de la injusticia social, desorden y corrupción, si las escuelas permanecen mudas y atrofiadas y las universidades son industrias del desempleo?


Dónde y con quien o quienes que no tengan por alma un hoyo de odio?

Pablo Ballesteros - GLOB


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