Prof. Pablo Pinto Ballesteros
En una entrevista dada al prestigioso Diario LA DISCUSION de Chillán, hace algún tiempo, denuncié la “educación municipalizada como siendo el suicidio del futuro de la sociedad” y como modelo usado por regimenes nazi-fascistas-franquistas para fragmentizar la nacionalidad, desmovilizar el potencial del magisterio como también engañar la comunidad en el sentido de que seria ofrecida una Educación de Calidad controlada directamente por los padres, apoderados, propios alumnos y sociedad”. Nada más absurdo en los tiempos que se celebra los 100 años del nacimiento de Marshal Maculan que dibujó el Planeta como una Aldea Global, donde las partes son responsables de la armonía del todo.
Chile tenía una de los más calificados (no siendo perfecto) Sistemas Pedagógicos del continente, con su columna vertebral apoyando el desenvolvimiento de la nacionalidad en la educación obligatoria, gratuita y laica, situación que dio al país una historia de democracia y desenvolvimiento global.
En dicha entrevista preveía grandes desastres intelectuales, profesionales y económicos, toda vez que con la municipalización se deja las puertas abiertas para toda clase de oportunismo empresarial, con baja calidad de prestación de servicios de una área tan complexa, dinámica y multiprofesional como es el fenómeno pedagógico.
Lo inexplicable es que gobiernos que sucedieron a la dictadura mantuvieron este desequilibrio y apoyaron, sin discusión ni control, la mercantilización de una actividad que debe funcionar, según os más prestigiosos teóricos y cientistas mundiales, coordinada geo-política y nacionalmente para ser útil al futuro, olvidaron que el magisterio es palanca de progreso universal, que la juventud merece un futuro de plena libertad y para ello de libre acceso a todos los niveles del Proceso Educativo. Esos gobiernos son culpables de lo que está aconteciendo en las calles y avenidas de Chile (un movimiento uniformemente acelerado) y deben ser apuntados como cómplices de la degradación de la educación, aumento de la delincuencia, corrupción e injusticias que aún permanecen escondidas en pequeños e inocuos proyectos de desarrollo económico-industrial.
También, no se precisa ser profeta para decir que la municipalización es un acto de lesa humanidad, pues quien tiene dinero y status ingresa a universidades y puede ser profesional o técnico y quien permanece en la pobreza tiene como futuro la miseria.
Los Ex Presidentes, sus ex Ministros y Directores Generales, Provinciales y Regionales deben una extensa y moral explicación a decenas de generaciones agredidas, olvidadas y segregadas, especialmente por que frustraron las esperanzas en ellos depositadas.
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