terça-feira, 9 de agosto de 2011

La Bestia


LA BESTIA ESTA APENAS ADORMECIDA



Bertold Brescht fue genial cuando respondió a un periodista que lo entrevistaba sobre su opinión del fin de la Segunda Guerra Inter-imperialista en 1945: La Bestia Parda apenas está adormecida. El nazi-fascismo-nipones-franquista es la parte visible o física del pensamiento ultraderechista e la más genuina expresión del xenofobismo e racismo patológico. No nació espontáneamente ni por generación desconocida, es la continuación del fanatismo religioso de Edades Oscuras, de aristocracias empobrecidas y degeneradas físicamente, de los snobismos rabiosos, de afán de riquezas mal habidas, o apetitos furiosos para apropiarse de los Poderes Públicos perpetuamente. Esa anti-ideología extremista no tiene sólo expresión política, sino que se extiende por varias corrientes vivas de la sociedad, particularmente en el campo religioso. Tampoco es coherente ni nuclear: existen fascismos-nazismos clandestinos, incrustados en todas las organizaciones sociales, muchas veces disfrazados de tolerantes, progresistas o, cuando menos de indiferentes. Es una enfermedad con alto poder de mimetización e inmenso caudal de hipocresía nacional o religiosa muy difícil de detectar a simple vista. Es, como dijo Brescht, una bestia adormecida esperando momentos de crisis social-económica-moral para aparecer, usurpando a sangre y fuego lugares de Poder que el pueblo, sin educación, salud científica - pública, carente de seguridad y flaco en representación política no ocupa. Este pensamiento pestilente y catastrófico es histórico y mundial. Parece que su dinámica es pendular: va y viene en los brazos de organizaciones de los más distintas matices.

Es como una peste, en determinadas épocas históricas. Infecta, a veces a instituciones con Principios Éticos y Conductas Morales Milenares. Cuando actúa, a través de gobiernos ilegítimos (generalmente militares o teocráticos) provoca dolor, ríos de lágrimas y abundancia de sangre de mártires de la libertad, igualdad y fraternidad. Pero sería un absurdo mental asegurar que con el fin de esas administraciones asesinas se acaba la vida de la anti-ideología reaccionaria. Esta deja semillas, herederos, esclavos del fanatismo que más temprano que tarde aparecen como ese loco de Noruega que llama la atención por su fiebre nacionalista y racista, posiblemente contagiosa o sujetos que instrumentalizan la calumnia para quitar valores a hombres públicos que quisieron romper las barreras de las injusticias sociales, económicas y culturales (Lázaro Cárdenas en México y Salvador Allende en Chile)). El nazi-fascismo-nipones-franquista es más peligroso que todos los cánceres y SIDAS conocidos o por conocer. Más el cuidado que debemos tener es confiar en organizaciones y personas confesadamente “apolíticas”, pues esas son las más “politizadas” y ultra-conservadoras. Ninguna organización, por religiosa sincera y mística pura y de verdad está a salvo. Últimamente hemos sido testigos y albos de individuos descalificados moral e intelectualmente que han tomado como albo de sus locuras reaccionarias a profesionales, intelectuales, artistas, dirigentes estudiantiles que luchan contra las corrupciones y mediocridades, contra grupos declarados como progresistas, de izquierda culta e ideológica como histórica. Son bacterias humanas peligrosas porque tienen a sus espaldas poderes económicos anónimos internacionales y apoyo de grupos aristocratizantes pasados de moda y de validez moral.



Pablo Ballesteros

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