Existen seres humanos libres y de buenas costumbres que en el fragor del combate por la sobrevivencia tienen poco tiempo (o no tienen) de analizar, criticar, verificar noticias vehiculadas por medios de comunicación de masas y terminan por ser cómplices pasivos por omisión involuntaria de crímenes contra la Verdad. Existen otros seres bastante alejados de la humanidad cuyo único Dios es el lucro, el dinero y la mentira, aunque que tengan que pasar por encima de la historia de sus abuelos, padres, madres, esposas, hijos, hermanos y “amigos”. También una sub clase infelizmente dueña de esos medios de comunicación enemigas del sudor que causa el trabajo, más amigas y sacerdotes negros de guerras mundiales y locales, de cualquiera corrupción grande o pequeña y de todo conflicto donde la columna vertebral de sus tenebrosas subconsciencias sea la venta de armas grandes hasta pequeñitas.
Pues bien, algunos de esos canales hoy se tiran los cabellos, rasgan sus ropas, gritan para los cielos y de sus ojos vacíos salen lágrimas de cocodrilos, pidiendo que Kadafi sea llevado al Tribunal Internacional de La Haya por crímenes contra la humanidad. Gracias a Dios, ellos recuperaron la ética y la moral, pues cuando Videla y sus sacristanes del crimen lanzaban al mar miles de niños, madres y trabajadores (inclusive sacerdotes y judíos); cuando el bandido de Pinochet, comía sándwich de su gemelo chancho, con ají y vino heterosexual mandaba estuprar profesoras, campesinas, trabajadoras o matar masones, dirigentes obreros e intelectuales; cuando Goyo Álvarez se deliciaba en sus adulterios religiosos manteniendo en la Prisión Libertad a cientos de jóvenes idealistas ellos los misericordiosos de hoy que imploran Paz (y petróleo para sus fábricas de porquerías) callaron e, incluso celebraron con misas pontificales la persecución a las legítimas ideas de quienes tienen ideas de un mundo mejor.
El mundo honesto, aquel universo de Seres Humanos que no tienen vergüenza en morder tiernamente los labios de sus esposas o amantes, de abrazar con calor de padres viriles a sus hijos y de llorar por la muerte de sus padres, ese grupo de hombres pide que Bush, Blair, Condolesa, inclusive la Thacher – amante del pinochet de la historia negra del planeta – y otros como Aznar u otros asnos sean también llevados a ese Tribunal que juzga los criminosos de corbata y de calzoncillos (que no se merecen).
Dura Lex est Lex.
Con toda ternura Pablo Ballesteros
El Mundo, 04 de marzo de 2011 (Edad de la Verdadera Justicia)
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