sexta-feira, 11 de março de 2011

Es Hora de decir la Verdad

ES HORA DE DECIR LA VERDAD



Pablo Ballesteros





Junto con la globalización desglobalizada de la economía de súper-mercados y suntuarios, llegó la manía de mentir y continuar mintiendo. Con el fin de la dictadura y el reinicio de sus efectos desnacionalizantes y culto a la ideología ultra-conservadora los ex izquierdistas, otrora defilantes y gritones de consignas futuristas hoy y ayer atornillados en privilegios que sólo el grueso del pueblo se merece, no saben mirar por el retrovisor del diario vivir que lo que era Chile ya no es otra cosa que carreteras de propiedad de mexicanos o españoles; estaciones ferroviarias que eran como colmenares de risas y saludos y despedidas, con mujeres gruesas como cordilleras vendiendo pequenes o tortas de Curicó o sustancia chillaneja o café con malicia é una figura quijotesca y sanchista panza; paisajes que pasaban volando porque eran verdes y preñados de ganados y trigo ahora son caras amarillas y abandonadas. Los ríos no eran llantos de pena sino de alegría que bajaba de la nieve calentada por el sol que también era chileno y hoy tiene dueños anónimos, como sociedad mafiosa.

Oh! La Educación: Directores Provinciales, Departamentales y Locales conocían las escuelas, profesores, alumnos y los programas estaban llenos de copihues y cuecas, como historias araucanas y derrotas españolas. Hoy es una colcha de pedazos sin Dios ni ley, en manos de mercaderes que ni siquiera llegan a ser empresarios de nada.

Oh! La salud era remedio para todos los puntos cardinales de la humanidad. Los hospitales eran pobres pero tenían la maña de ser humanistas. Los médicos nacidos en el J.J. Aguirre o en las facultades de Concepción y Valdivia no tenían esa hambre de dinero e iban a las casas a visitar sus enfermos amigos o amigos enfermos. Hoy no miran a la cara y dan recetas a tantos pesos, dólares o euros la tinta que gastan en escribir leseras.

Teléfonos, ferrocarriles, municipalidades, artes folclóricas, veredas, Fiestas de las Primaveras, 18 de Septiembres y Ramadas, chicha y vino tinto como sangre chilena; campos florecidos; ciudades vestidas de árboles y aseo; niñas enamoradizas con risas vírgenes; hombres viejos que en vez de arrugas llevaban en sus caras la sonrisa del deber cumplido con la Patria y con el futuro de bisnietos. Hombres maduros de todo el arco iris ideológico, doctrinario y político iban, sin rabia, sin fanatismos, sin odio junto, tomados de los brazos, al lado de jóvenes idealistas y de esperanzas, juntos caminaban por las anchas avenidas conversando sobre Chile y las chilenas. Y las niñas chilenas con esas piernas gruesas como Valles Centrales miraban con sus pestañas de hambre a los hombres casaderos. Todos eran hermanos de diferentes madres y padres.

Y hoy? Nada es chileno ni el agua que baja de la nieve internacional, ni la luz que dio generosamente el Grande Arquitecto de todos los Universos conocidos e imaginados a los mapuches e otros nativos de la Loca Geografía de Subercaseaux; ni la noche de sueño y sexos y los días llenos de miedos nada es nuestro. O`Higgins, Prat, Gabriela Mistral Neruda y Juan Verdejo están con vergüenza de haber muerto en vano. .

Señores de la fracasada Concertación, Uds. no concertaron nada; absolutamente nada. Sólo mamaron y rieron y ríen a grandes carcajadas de la pobreza en que vivimos los pensionistas despensionados; dieron las espaldas a quienes dejamos parte de nuestra pobre existencia de chilenos pobres en las murallas de las cárceles, presidios y campos de concentración. Fuimos prisioneros de una guerra que no inventamos pero que provocamos porque no fuimos capaces de leer las necesidades de Chile y descubrir quienes eran verdaderos chilenos, con valores y honra.

Exmos. e Excma. Sres. Ex Presidentes de la mal llamadas Concertación: Uds., no se merecen los cargos de que gozan ni merecen respeto, ni las páginas de la historia porque dejaron Chile tan destruidos como lo destruyeron los gerentes de ultra-derecha y los enemigos de la Patria. Si quieren pruebas miren la cara del pueblo, miren los bolsillos de los jubilados, miren las caras de los enfermos amontonados en las puertas de los hospitales privados y de las clínicas a tantos pesos la aspirina. Miren la miseria que Uds.,. no quisieron suprimir o disminuir. No rían porque hoy comen y gozan del dinero mal habido, pues un día, como dijo Allende, por esas avenidas. Hoy llenas de hoyos y sucias, el pueblo los enviará al purgatorio o infierno que se merecen por haber traicionado y mentido.

Prof. Pablo Hernán Pinto Ballesteros

RUN 3.478.264-4

…(54) 3225.5512

Caxias do Sul - Brasil

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