NADA ES MAS FRAGIL QUE EL AMOR
Catón El Viejo, citado miles de veces por Marco Tulio Cícero, era un joven que hoy andaría de la mano con adolescentes de piercing, amarrado a las vírgenes cinturas de bellas punks, por eso me llama la atención cuando, sobre la vejez, afirma …más, creo que los dioses inmortales introdujeron las almas en los cuerpos humanos para que ellas mantuviesen el engranaje del universo y, observando el orden celestial, lo imitasen, regulando y disciplinando sus vidas. Cícero no vio arrugas ni galaxias ancianas (que concepto más atemporal, pues conozco adultos viejos y viejos jóvenes) en los cielos; jamás fue testigo de estrellas quejándose de reumatismo artrosico, parkinson, alzheimer ni demencia senil o huyendo de la muerte. El ecran (telón o pantalla de la vida) etéreo es el espacio en donde se niegan las edades por su infinitud y eternidad, sin tiempo ni espacio. Simplemente un paisaje de perpetuidad que el mismo Cícero define como la muerte, para no causar preocupación, debe ser pensada desde la juventud, pues sin meditar sobre ella, es imposible disfrutar tranquilidad y paz espiritual. Es decir algunos humanos ya nacen muertos y no resucitan jamás, menos los jóvenes que diariamente van al encuentro de la parca con sus juegos arriesgados, sus deportes escatológicos, sus inmoralidades santas, sus creencias de eternidad y, sin embargo, continúan caminando sin mirar para el futuro. Son como los Aimarás que ven el pasado al frente y el futuro atrás (naira: adelante – ghipa: atrás). Ningún sabio podrá nunca imitar la elegancia de la negación de los jóvenes que aman sin darle tiempo al tiempo ni espacio al sexo.
Ahora, Ilya Prigogine agrega que la ciencia moderna derrumbó las barreras que separaban los cielos y la Tierra y unificó el Universo…más substituyó la calidad por la cantidad, que me hace pensar que ese tesoro escondido en el baúl del reino hormonal tiene como piratas navegando en el océano de la realidad en busca de la Juventud Eterna o Xanngri Lá, muchos desesperados por que se leen en el espejo del día a día y se miran como era Dorian Gray después de su ruptura con el diablo. ¿Por qué?. Esa gente que corre de cumpleaños a cumpleaños jamás amaron eternamente a nadie, ni a si mismos.
Explico: si fuera el genero humano dueño de las virtudes del amor no habrían traiciones ni deserciones; la fraternidad sería como Narciso amando sus virtudes, bien concretizadas en el espíritu singular que Dios o quien sea el Creador de esta belleza de Universo dio a cada uno de nosotros para entender que en la diversidad somos iguales y libres para pecar o bendecir la castidad de la fraternidad.
Soy testigo que el amor es una flor de un día solamente. Que la fraternidad fue asesinada por las edades modernas, por las ciencias sin humanidad y las técnicas vestidas de soldados.
Uno viene al mundo conquista un amigo y como un Midas lo transforma en hermano. Vienen los defectos, a veces vicios otras veces equivocaciones de percepción de palabras, frases o discursos: pronto, se acabó el amor, se diluyó en los ríos del egoísmo ese sentimiento que un día unió hombres Libres y de Buenas Costumbres. Ahí alguien queda en la cumbre de su soledad mirando los años llegar con su carga de tristezas, viendo como el hijo improdigo jamás volverá al Taller en donde se tejían ilusiones al son de las utopías que Esa Orden tan Sublime, secreta y discreta en su existencia, sólo da a sus elegidos.
En todo caso: juventud te fuiste para jamás volver, dicen los pesimistas y, nosotros los vivos sin años empujándonos para el fundo de la tierra, vemos en las noches la llegada de los amaneceres con la nostalgia de los atardeceres, tan dulces y llenos de besos y abrazos de verdad. Cada noche para los hombres sin edades es una larga y clara noche nupcial. (Para el buen entendedor, pocas palabras)
Pablo Ballesteros
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