terça-feira, 17 de novembro de 2009

UN ENSAYO

QQ:.. HH:. Tengo que pedir perdón por pensar tal como me enseñaron los viejos y buenos maestros educadores que me alfabetizaron en la moral e instruyeron en la cultura. También debo pedir disculpas por tener entre mis neuronios las palabras casi sagradas de los HH:. que iban a nuestras reuniones revolucionarias de los De Molay, en la buena y sufrida Chillán (Chile) de todos mis amores y buenas frustraciones, empujando nuestras conciencias hacia el terreno nada facil de ser, siempre y para siempre,políticos no profesionales ni mentirosos, abanderados de ideologías progresistas, fraternales enemigos de los dogmáticos y sectarios que les gusta comer la honra ajena para poder engordar sus grasas económicas. Les aseguro, mis QQ:. HH:. que cada semana de reunión era un baño de ininterrumpidas lecciones que llevo orgullosamente colgadas de mis ojos cerebrales. Ellos son los culpados de pensar más allá de mi nariz, y de actuar evolutivamente alimentado por ideologías en donde el hombre tenga lugar para el HOMBRE.
Mis profesores educadores y QQ:. HH:. que hoy alegran a GADU en la Gran Logia Celeste tienen toda la culpa de que yo pierda aquellos lobos disfrazados de ovejas que dijeron ser mis amigos dándome besos iguales a los Judas, en el Monte de los Olivos, y que aún no consigo limpiar de mi alma. Más, todos mis profesores y HH:.deben estar seguros que cumpliré y estoy cumpliendo, con inmenso esfuerzo, mis Sagrados Juramentos de pertenecer sin hecitar a la Masoneria Pura y de Verdad. Las tentaciones para convertirme en una cosa, en un sujeto apolítico e idiota, son grandes. Desde las esquinas donde se esconden los hipócritas que gobiernan inmerecidamente la miseria del mundo desde sus castillos de dólares, euros, libras, pesos, soles, reales, yuanes y etc. no quieren que hable ni que piense, ni que lea, ni que estudie, ni que critique. ni que aprenda con mis errores y con los ejemplos buenos de mis HH:. Desean que sea un "autista", como Temple Grandin a quien el neurocirujano Oliver Sacks entrevistó para terminar diagnosticando que estando aislado (como un Robinson Cruzoe, de Daniel Defoe) de toda la corrupción mundana lo único que me restaría hacer es construirme, como lo propone el escritor español José Sanchis Sinisterra (tenía que ser español para ser tan sabio!), una máquina de abrazar.
Tengo terrible dificultad para ocultar lo que la vida en la calle, en la prisión y en la universidad me enseñaron. Las experiencias de amar y no ser amando o ser amando con extremismo erótico dificultan el desvestirme de las cosas que quedaron sin respuestas porque nadie encontró la ciencia de las preguntas que deben hacerse a un huérfano que tiene la riqueza de gozar de amigos como Dorival, Renato, Farney, Mario, Inacio, Guilherme, Ferrarini, Volney, Sidney, Leandro, Eduardo, Adriano, Alexandre, Charles, Daniel, Ivandel, Jose Luis, Julio, Luis Osorio, Roberto, Rodrigo, Valdir (el hermano escondido y no olvidado) y tantos otros que adornan mi Templo, a donde voy día a día a buscar fuerzas para continuar siendo lo que soy.
Jamás seré un Hannibal Lecter (personaje interpretado por Anthony Hopkins) alimentándome de cadáveres morales, cuyos cementerios son los parlamentos y casas de gobiernos en donde se fabrica la mercaderia de la mentira y de la demagogía.
Seré hasta que GADU me llame para castigarme por no haber dicho que admiro aquellos hombres que desafían a los poderosos a dar de comer al billón de hambrientos (o más) que adornan como un collar de músculos y sangre las macro e micro ciudades del mundo civilizado o sifilizado (como dijo Gilberto Freire, el sociólogo brasileño de vocación monarquista), por no haberme sumado a los libertadores, hoy acusados de rebeldes o cruxificados así como Cristo.
Por eso es que soy un masón aprendiz que jamás llegará a ser maestro o sal de la tierra, pues la sociedade materialista, de ultra consumo, capitalista criminal o salvaje (como dicen algunos miedosos de ser mandados a la calle por ser economistas de verdad) que busca la Verdad en la verdad de los otros.
Deseo un mundo en donde nadie tenga que llorar porque le mataron sus hijos en la guerra de los ricos fabricantes de armas, donde ningun niño tenga que criar odio porque ve los hijos de reyes y políticos desohestos tener juguetes en navidad, donde ninguna niña sea empujada con violencia hacia la prostitución por el sagrado pecado de ser hija de campesinos u obreros pobres, donde ningún joven tenga que perder su inteligencia en el alcohol o la droga porque los señores burgueses de mierda le cerraron las puertas de colegios y universidades, donde los viejos "constructores de riquezas" (como escribió mi buen amigo Valentín Lazzarotto) tengan las monedas suficientes para comprar el placebo en la farmacia de la muerte.
En fin, soy un hombre pequeño que ve la grandeza humana humillada por los dictadores de barro que hoy se asan en el infierno de la historia, junto con sus hermanos de alcantarilla.
De un chileno errante

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