sexta-feira, 25 de setembro de 2009

ES MUCHO CINISMO!

Aquellos Gobiernos que hacen de la mentira una hipocresía profesional parecen haberse inspirados en una profetiza de esas que aparecen de vez en cuando en el Primer Mundo y en los Estados Unidos, allá por la década del 60, predicando como si fuese a “décima plaga de Egipto” el tabaco y etiquetando a los fumadores como practicantes de outra espécie de magia negra. Pronto!, el puritanismo pseudo religioso y pseudo social de los políticos profesionales se unió a la ignorância de las parteras de todos los miedos, creando un circo ridículo de enfermedades cardio-vasculares, enfisemas pulmonares, cânceres a la garganta, tumores en el cérebro, gastrites de las más variadas espécies y volumenes, como también agregando el título de vicioso a todo pobre e ingênuo mortal que fume, asi como fumaron sus tatarabuelos, bisabuelos, abuelos, padres, tios, hermanos, primos que murieron más allá de los 80 años; parientes fumantes desde las épocas de Matusalén o más allá, del início de los siglos.
Los caritativos administradores públicos, pagados con el generoso dinero de los impuesto del tabaco quieren aparecer, delante de la población, como los “Salvadores de la Salud de la Humanidad” prohibiendo lo que no tienen derecho a prohibir, ni en lo privado ni en lo público, decretando las más imbéciles multas con los más idiotas argumentos físico-químico-ético-médicos.
Si esos Gobernantes “não-fumantes” (en público, porque en lo privado de sus cavernas hacen l.o que nunca jamás nos podríamos imaginar) instalasen Puestos de Salud en cada barrio de todas las ciudades del mundo, dotasen los hospitales de las más maravillosas técnicas y conocimientos médicos, si prohibieran por inmorales todos los asquerosos planos de salud privados- empresariales (Empresas de la Muerte) y decretasen como obligación prestar atención gratuita ala salud pública en las áreas de prevensión y curativo, si resolvieran eliminar sus privilégios hediondos e pagar honestamente salários justos a los profesionales de la salud y de la educación, entonces podríamos creer que detrás de la prohibición de fumar en público y en privado, en la cama o en los parques es una medida que va en dirección al bienestar del pueblo. Más, encuanto existan poblaciones miserables, sin alcantarillado, sin acceso a la salud científica ni a la educación obligatoria, laica y gratuita, tenemos el más divino derecho de desconfiar de esas medidas hipocritamente higiênicas.
Los Gobernantes que creen en sus propias historias y discursos como Seres Virtualmente Democráticos podrían darse una vuelta por el mundo y el sub-mundo y contar los millones de muertos em l,as guerras por ellos organizadas. No escaparían a sus ojos el abdômen hinchado de niños muriendo de hambre, mientras los grandes hacenderos botan alimentos al mar o a la calle para mantener los precios altos de sus productos.
Mejor aún. Esos monarcas de la moralidad y salud de la gente podrían, de tardecita, de noche o de madrugada ver como funcionan los bordeles de todas las clases y categorias y verán si allí “trabajan” las hijas, las nietas, las
esposas, las hermanas de los ricos o menos ricos. Van a encontrar que la gran mayoria tose, escupe sangre, sufre de “n” problemas infecciosos en el Aparato Genito-Urinario como de severas alteraciones del Sistema Nervioso. Muchas de las prostitutas o la grande mayoria de ellas no fuma, PERO BEBEN COMO SEDIENTO EN EL DECIERTO de Atacama. Outra cosa sin importância: el 87 de los accidentes fatales en los caminos y calles son provocados por borrachos y no por fumantes. Según las estadísticas (siempre sospechosas de los Organismos Internacionales) la mayoría de los crímenes pasionales, peleas gravísimas entre marido y mujer, abandono de los hijos o de los viejos padres y abuelos, se produzen por el alcoholismo y no por el cigarro, pipa o asemejados.
Entonces esa Pitonisa de esa Iglesia, cuyo nombre no quiero recordar, y todos los Gobernantes juntos están haciendo una payazada de las más cínicas y comicas que algún dia un médico honesto, cardiologista, gastroenterologista, oncologista, pneumologista, psiquiatra o ginecologista, etc. podrá decir que el tabaco, usado con discresión (como todas las cosas, inclusive el sexo, el água y el pán) hacen bien para el organismo, para calmarlo o para practicar lo que los Gobernantes no quieren y temen más que el diablo a la cruz: conversar sobre la moral de nuestros Grandes Administradores de la Paz Social, de la Salud Pública y Privada, como del estado miserable en que mantienen la Educación. Eso si que produce câncer, angustia, depresión, suicídios, alcoholismo, drogadición, indiferencia política ante el dolor humano, etc.

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